¿Comer fruta deshidratada es igual que comer fruta fresca?



¿Comer fruta deshidratada es igual que comer fruta fresca?

El consumo de frutas deshidratadas está de moda. Cada vez hay más oferta de este tipo de productos en los supermercados. Donde antes sólo encontrábamos arándanos, pasas y orejones ahora hay piña, kiwi, manzana, coco o mango deshidratado. Su uso se ha extendido porque ya no sólo se consumen puntualmente como topping de ensaladas, sino que muchas personas los usan como snacks, avituallamiento deportivo e, incluso, como sustituto de la fruta fresca, pero ¿son igual de saludables? ¿cuántas calorías aportan? ¿se pueden comer libremente y sin límites?

Tal y como indica a CuídatePlus Inmaculada Luengo, nutricionista dietista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), “las frutas deshidratadas son frutas sometidas a un proceso de secado para eliminar su contenido en agua”. Antiguamente “se deshidrataba la fruta para que no se estropease, siendo un método de conservación ideal para aquellos sitios en los que no se disponía de fruta todo el año”. 

El proceso para su obtención es el siguiente: “Se calienta la fruta fresca en túneles de secado, donde se hace pasar aire caliente con la humedad relativa controlada para que se vaya evaporando el agua exterior y que el interior vaya migrando por capilaridad hacia el exterior. Mediante este proceso se consigue alargar la vida útil del alimento, ya que se dificulta el desarrollo de reacciones de deterioro por microorganismos patógenos o alterantes y, además, se consigue reducir su tamaño y peso, por lo que se facilita su envasado, transporte y almacenamiento”, explica más en detalle María del Mar Montesinos Chacón, nutricionista, coordinadora del  Servicio de Nutrición de Nutripharma y farmacéutica en Almería.

En principio, según señala Luengo, “todas las frutas pueden someterse a este proceso”, sin embargo, “hay algunas que quedan mejor que otras, como las manzanas, el plátano, el kiwi o el mango, en comparación con otras más fibrosas, como las naranjas o las mandarinas”. 

Pero no sólo la industria puede hacer este tipo de productos sino que también se puede hacer de forma casera. “Podemos hacer fruta deshidratada en casa y asegurarnos de que es 100% sana”, señala Luengo. “Lo primero que hay que hacer es cortar la fruta en láminas finas y colocarlas en la bandeja del horno con papel para hornear”.

Para conseguir el resultado más óptimo lo ideal es “encender el horno a unos 60ºC y mantenerlo a esta temperatura baja para que se vayan secando poco a poco”. También “se puede secar la fruta al sol o emplear un deshidratador casero”, añade la experta. 

En opinión de Luego, ésta sería la mejor opción ya que “las que se compran pueden contener grasas vegetales añadidas para darles mejor sabor”, advierte, por lo que recomienda “leer bien la etiqueta de estos alimentos y ver que en la lista de ingredientes solo se incluye la fruta en cuestión”.

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